Alan García, propósito y palabra

miércoles, febrero 25, 2009

El síndrome del perro del hortelano
Por Alan García Pérez. Presidente de la República


El reclamo por la titulación de la vivienda es muy grande. Cada peruano sabe que con una propiedad legalizada, vendible, hipotecable o transmisible por herencia puede mejorar su situación. Pero el Perú como conjunto tiene el mismo problema y no lo sabe. Muchos de sus bienes no se pueden poner en valor, ni vender, ni se puede invertir en ellos, ni generar empleos con ellos.

Hay millones de hectáreas para madera que están ociosas, otros millones de hectáreas que las comunidades y asociaciones no han cultivado ni cultivarán, además cientos de depósitos minerales que no se pueden trabajar y millones de hectáreas de mar a los que no entran jamás la maricultura ni la producción. Los ríos que bajan a uno y otro lado de la cordillera son una fortuna que se va al mar sin producir energía eléctrica. Hay, además, millones de trabajadores que no existen, aunque hagan labores, pues su trabajo no les sirve para tener seguro social o una pensión más adelante, porque no aportan lo que podrían aportar multiplicando el ahorro nacional.
Así pues, hay muchos recursos sin uso que no son transables, que no reciben inversión y que no generan trabajo. Y todo ello por el tabú de ideologías superadas, por ociosidad, por indolencia o por la ley del perro del hortelano que reza: "Si no lo hago yo que no lo haga nadie".

El primer recurso es la Amazonía. Tiene 63 millones de hectáreas y lluvia abundante. En ella, se puede hacer forestación maderera especialmente en los 8 millones de hectáreas destruidas, pero para eso se necesita propiedad, es decir un terreno seguro sobre 5.000, 10.000 o 20.000 hectáreas, pues en menos terreno no hay inversión formal de largo plazo y de alta tecnología.

Ahora solo existen las concesiones que dependen de la voluntad del Gobierno y del funcionario que puede modificarlas. Por eso nadie invierte ni crea un puesto de trabajo por cada dos hectáreas como debería ser; ni hay elaboración de la madera y exportación de muebles. En su mayoría, esas concesiones rapiña solo han servido para sacar la madera más fina, deforestar y abandonar el terreno.

Por el contrario, la propiedad formal por grandes empresas colectivas como los fondos de pensiones permitiría hacer inversiones de largo plazo desde la siembra hasta la cosecha años después.

Los que se oponen dicen que no se puede dar propiedad en la Amazonía (¿y por que sí en la costa y en la sierra?). Dicen también que dar propiedad de grandes lotes daría ganancia a grandes empresas, claro, pero también crearía cientos de miles de empleos formales para peruanos que viven en las zonas más pobres. Es el perro del hortelano.
Respetemos los bosques vírgenes y nativos, pero comencemos por los 8 millones de hectáreas que han sido convertidos en desiertos y destruidos en los últimos años por las concesiones rapiña, la coca y la tala salvaje. Allí podrán generarse un millón de empleos y además trabajos en la elaboración de muebles.

Es una vergüenza que Chile exporte US$2.000 millones en madera sin tener una hectárea de Amazonía, Uruguay US$1.000 millones, Brasil US$8.000 millones y que el Perú apenas exporte US$200 millones.

Un segundo tema demuestra lo mismo, es la tierra. Para que haya inversión se necesita propiedad segura, pero hemos caído en el engaño de entregar pequeños lotes de terreno a familias pobres que no tienen un centavo para invertir, entonces aparte de la tierra, deberán pedirle al Estado para fertilizantes, semillas, tecnología de riego y además precios protegidos. Este modelo minifundista y sin tecnología es un círculo vicioso de miseria, debemos impulsar la mediana propiedad, la clase media de la agricultura que sabe conseguir recursos, buscar mercados y puede crear trabajo formal.

¿Pero qué es lo que observamos en el país? Cuando uno ve una playa muy bella, alguien ya la denunció hace muchos años y no ha puesto un centavo de inversión para hacer en ella un balneario y pasará decenios más sin valor. Así están todos los cerros que rodean lima, donde la inversión podría hacer milagros. Así están todas la canteras y calizas de cemento denunciadas pero no trabajadas.

Además existen verdaderas comunidades campesinas, pero también comunidades artificiales, que tienen 200 mil hectáreas en el papel pero solo utilizan agrícolamente 10 mil hectáreas y las otras son propiedad ociosa, de 'mano muerta', mientras sus habitantes viven en la extrema pobreza y esperando que el Estado les lleve toda la ayuda en vez de poner en valor sus cerros y tierras, alquilándolas, transándolas porque si son improductivas para ellos, sí serían productivas con un alto nivel de inversión o de conocimientos que traiga un nuevo comprador.

Pero la demagogia y el engaño dicen que esas tierras no pueden tocarse porque son objetos sagrados y que esa organización comunal es la organización original del Perú, sin saber que fue una creación del virrey Toledo para arrinconar a los indígenas en las tierras no productivas.

Este es un caso que se encuentra en todo el Perú, tierras ociosas porque el dueño no tiene formación ni recursos económicos, por tanto su propiedad es aparente. Esa misma tierra vendida en grandes lotes traería tecnología de la que se beneficiaría también el comunero, pero la telaraña ideológica del siglo XIX subsiste como un impedimento. El perro del hortelano.

El tercer tema es el de los recursos mineros en los que el Perú tiene la riqueza más grande del mundo, no solo por la cantidad sino también por la variedad de recursos mineros, o que permite que si un producto baja de precio, se compense con otros productos. Sin embargo, apenas la décima parte de esos recursos está en proceso de explotación, porque aquí todavía discutimos si la técnica minera destruye el medio ambiente, lo que es un tema del siglo pasado, claro que antes lo destruía y los problemas ambientales de hoy son básicamente por las minas de ayer, pero en la actualidad las minas conviven con las ciudades sin que existan problemas y en todo caso eso depende de lo estricto que sea el Estado en la exigencia tecnológica a las empresas mineras y en negociar mayor participación económica y laboral para los departamentos donde estén las minas.

Cuando voy a la ciudad de Ilo y veo su desarrollo urbano, que es el más avanzado del Perú, sé que es producto de la minería y de la pesquería y me duele comparar eso con el pueblo de Ayabaca, que tiene más recursos mineros que la mina de Cuajone en el sur, pero que vive la mayor pobreza. Y es que allí el viejo comunista anticapitalista del siglo XIX se disfrazó de proteccionista en el siglo XX y cambia otra vez de camiseta en el siglo XXI para ser medioambientalista. Pero siempre anticapitalista, contra la inversión, sin explicar cómo, con una agricultura pobre, se podría dar un salto a un mayor desarrollo.

Y contra el petróleo, han creado la figura del nativo selvático 'no conectado'; es decir, desconocido pero presumible, por lo que millones de hectáreas no deben ser exploradas, y el petróleo peruano debe quedarse bajo tierra mientras se paga en el mundo US$90 por cada barril. Es preferible para ellos que el Perú siga importando y empobreciéndose.

Un cuarto tema es el del mar; Japón tiene menos riqueza pesquera pero come cinco veces más pescado por año y por habitante que el Perú, porque ha desarrollado su maricultura. Pero aquí, cada vez que se quiere otorgar un lote de mar para que un inversionista ponga sus jaulas de crianza artificial, aumente la producción y cree trabajo, reaccionan los pescadores artesanales de la caleta cercana, que ven nacer una competencia más moderna y dicen que se está bloqueando su derecho al libre paso, que se contamina el mar y otros invocan lo sagrado del Mar de Grau, en vez de aceptar esta nueva actividad que podría generar cientos de miles de empleos.

Además, el Perú tiene en la cordillera una riqueza enorme por las lluvias que caen sobre ella. Se calcula que anualmente caen 800 mil millones de metros cúbicos en la cordillera que bajan por los ríos hacia el Pacífico y el Atlántico. De lo que va al Pacífico aprovechamos una pequeña cantidad para agricultura y para la generación eléctrica, pero de lo que baja hacia el Atlántico a formar el Amazonas, no aprovechamos prácticamente nada.

¿Cómo aprovecharlo? Ahora que el petróleo aumenta y seguirá aumentando su precio, debemos pensar en la generación eléctrica que es renovable, casi eterna y limpia. Y pensar su uso y su venta en términos continentales. Grandes centrales eléctricas hechas sobre el Marañón y en las caídas del bajo Urubamba, nos permitirán vender energía a Ecuador, Colombia, Chile, Brasil. Pero eso tienen que hacerlo grandes capitales privados o internacionales que necesitan una seguridad de muy largo plazo para invertir miles de millones y para poder recuperar sus inversiones. Pero el perro del hortelano dice: ¿Por qué van a hacer dinero con nuestras caídas de agua? Mejor que lo haga el gobierno regional. Pero no dicen con qué dinero.

Así pues, cualquier peruano que mire a su alrededor verá cuánta riqueza existe que no está puesta en valor.

En quinto lugar, el propio trabajo humano no está puesto en valor para el que trabaja. El trabajo informal que es mayoritario, es un trabajo no incorporado a la economía ni a la legalidad; no tiene seguridad social porque no cotiza, no tiene pensión porque no aporta a ningún sistema, para darle valor a ese trabajo en beneficio a la persona, lo lógico sería un avance progresivo para que los empleados de la microempresa, que son millones, tengan en primer lugar los derechos fundamentales mínimos, seguro de salud, pensión y 8 horas. Es más de lo que hoy tienen. Así se fortalecen la caja de pensiones y el fondo del seguro médico.

Pero a este acceso progresivo se opone la demagogia que dice: "Hay que dar de inmediato todos los derechos a los trabajadores de la microempresa familiar o informal". Pero no saben (o tal vez sí) que lo único que conseguirán es que el microempresario, incapaz de pagar esos costos, cierre la empresa y despida a muchos trabajadores, con lo cual el remedio será peor que la enfermedad.
También hay otros que dicen: "Si no se puede dar de inmediato todas las gratificaciones y 30 días de vacaciones, que el Estado les dé salud total sin que coticen y les dé a todos una pensión mínima sin que hayan aportado". Pero resulta que son estos los mismos que están en contra de la inversión forestal en la selva porque es sagrada, en contra de que el comunero venda, aunque quiera, las tierras comunales porque son sagradas, en contra de que se abran más minas porque el Perú solo debe ser agrario, que no haya maricultura en el mar. Y así sin inversión, sin trabajo creado, creen que el Estado es un pozo sin fondo del que pueden salir eternamente todos los recursos y terminar diciendo: "Reduce la jornada laboral estatal a 6 horas, paga más salarios, aunque el Perú no produzca más".

Como punto final podría añadir que tampoco se pone en valor el cerebro de nuestros alumnos e hijos. La educación se hace en la mayoría de casos para ser aprobada con 11, en lugar de impulsar la excelencia y el esfuerzo del 18. Un grupo de malos profesores y malos funcionarios exigen no ser evaluados para esconder su mediocridad y así el sistema sigue produciendo resultados sin valor. Y los de siempre dicen: "Que me den más sin que yo cambie y sin que haga ningún esfuerzo". Así pues, son aliados del minero informal, del maderero clandestino, de la miseria campesina, del empleo informal y de la falta de mérito y esfuerzo.

Frente a la filosofía engañosa del perro del hortelano, la realidad nos dice que debemos poner en valor los recursos que no utilizamos y trabajar con más esfuerzo. Y también nos lo enseña la experiencia de los pueblos exitosos, los alemanes, los japoneses, los coreanos y muchos otros. Y esa es la apuesta del futuro, y lo único que nos hará progresar.

El Comercio: 28-10-2007

El perro del hortelano contra el pobre
Por: Alan García Pérez, Presidente de la República

Las imágenes de una turista alemana, desesperada por el bloqueo de las carreteras, gritando que nunca volverá y que pedirá a todos los alemanes no venir al Cusco, nos conducen otra vez a la profundidad psicológica del perro del hortelano que existe en muchos de nosotros. El perro del hortelano no sale de su pobreza intelectual ni quiere que los peruanos salgan de la pobreza material y educativa. Además, sostiene que solo los radicales y extremistas pueden luchar contra la pobreza porque ellos tienen el monopolio del corazón social.

I) El perro del hortelano ya perdió la lucha que sostuvo contra la economía moderna.

Su letanía fue que todo capital es un robo del trabajo ajeno y que la inversión siempre es explotación y dominación. Era fanáticamente estatista, pero nunca pudo explicar de dónde saldrían los recursos para asegurar el crecimiento y el empleo. Ahora la revolución tecnológica en la informática y las comunicaciones ha impulsado el enorme crecimiento del comercio y la economía mundiales y por un largo período el Perú se ha beneficiado por esa expansión. Es un hecho, el país crece al 9% anual, que su consumo nacional y familiar aumenta al 8%. Por ejemplo, la construcción, que crece al 21% anual, da trabajo a cientos de miles, las carreteras avanzan a razón de 4 kilómetros por día, los teléfonos se han duplicado y el comercio aumenta.
La realidad ha derrotado al perro del hortelano. Ahora reconoce: "Sí, la economía está bien" pero repite una nueva letanía.

II) Dice: "El Gobierno no hace nada para reducir la pobreza".

Pero en este tema, igual que antes, niega la realidad que ve, porque si se suman los gastos que el Estado actualmente hace a favor de los pobres, se obtiene las siguientes cantidades ejecutadas el año 2007:

1) Programa Juntos: S/.497 millones para 373.000 hogares, con un total de 1'934.000 beneficiados.

2) Pronaa: distribución de alimentos por S/.595 millones para 1'222.600 familias, con un total de 6'113.000 beneficiados.

3) Programa de lucha contra el analfabetismo: que ya alfabetizó a 660.000 peruanos, comenzando por Huancavelica y Ayacucho, con un total de S/.88 millones ejecutados en 718 distritos.

4) Agua para Todos (Pronasar): S/.654 millones en 404 obras en Lima y provincias para un total de 2'500.000 beneficiarios en 288 distritos.

5) Electrificación rural por un total de S/.262 millones en 310 obras, de las cuales ya se concluyeron 62, con 44.000 conexiones domiciliarias, beneficiando a 220.000 habitantes.

6) Vaso de Leche que, aunque es un programa municipal, es financiado directamente por el Estado por un total de S/.352 millones para 5'000.000 de niños beneficiados.
7) Provías Descentralizado, con un monto total de S/.108 millones para rehabilitar y dar mantenimiento a 390 km de caminos vecinales, mejorar 233 km de caminos departamentales y la conclusión de los puentes Socabaya, en Arequipa; Coporaque, en Cusco; Carrasquillo, en Piura y Franco, en Tumbes.

Además, la construcción de grandes vías como la Interoceánica, por un total de S/.1.506 millones, beneficiando a 2'500.000 pobladores de los departamentos del sur.

Pero también las obras de la Interoceánica Norte de Piura a Tarapoto y Yurimaguas, que facilitará la conexión y el comercio con zonas hasta ahora aisladas.
8) Pronamachcs con S/.129 millones en proyectos de infraestructura agraria para un total de 687.000 beneficiarios, destacando en este año la ejecución de 7.275 cobertizos para ganado que permitirán a los ganaderos y alpaqueros evitar la mortandad de sus animales.

9) El Seguro Integral de Salud (SIS), que ha incorporado a 6'983.000 peruanos en los últimos 18 meses, con un presupuesto de S/.320 millones en atenciones y medicinas, que es 17% superior al presupuesto del año 2005. Ha hecho 21'500.000 atenciones y 59.000 operaciones para el total de sus asegurados gratuitos, que son los más pobres.

10) Programa de Internet y Servicio de Banda Ancha Rural, para 7.000 localidades, la mayor parte de ellas situadas en los 811 distritos más pobres del país y que permitirá la comunicación y comercialización de bienes.

11) Construyendo Perú, con un presupuesto de S/.202 millones, dio trabajo temporal a 214.000 personas en períodos de 4 meses, brindando capacitación a 30.000 de ellas.

12) Cofopri, que con una inversión de S/.71 millones ha entregado ya un total de 250.000 títulos urbanos y rurales.

Todo esto hace un total de S/.3.278 millones para el año 2007 solo en estas acciones directas para los más pobres. Y en el año 2008 esta cifra alcanzará a S/.4.500 millones.

III) El perro del hortelano acepta: "Hay programas contra la pobreza". Pero dice: "No están debidamente articulados".

Tiene que objetar porque para él opinar significa oponerse y, a fin de cuentas, la culpa siempre es de los demás, jamás de él. Pero otra vez se equivoca, porque todos los programas han sido focalizados para actuar al mismo tiempo en los 811 distritos más pobres y su concertación avanza bajo las normas de la estrategia Crecer, cuyo objetivo central es la lucha contra la desnutrición infantil que es el punto más profundo de la miseria. Crecer es un programa social polivalente y múltiple, con metas multianuales y supervisión independiente.

Pero, además, es un sistema con prioridades organizadas científicamente. Siguiendo el modelo propuesto por Sembrando, institución privada dirigida por mi esposa Pilar Nores, las prioridades comienzan en la vivienda mejorada, en alejar el humo de la cocina y en la construcción de letrinas bien situadas, para frenar las enfermedades broncopulmonares y gastrointestinales que impiden la nutrición y el desarrollo del niño. Luego, la desparasitación, el cambio de hábitos alimenticios, la orientación de las postas de salud a la medición y seguimiento concretos de cada niño y madre gestante.

Con ello, la acción de los programas Juntos, del agua potable, de la alfabetización, de la electrificación y el riego, etc.

Pero todo ello hay que integrarlo dentro del cuadro total de la inversión social del Estado a través de sus ministerios de Educación, Salud, Justicia, Mujer, Trabajo y de otros niveles descentralizados que suma S/.15.092 millones en el 2007. Y si a ello agregamos gastos de asistencia, de previsión y de atención social, el total del gasto social fue de S/.29.645 millones en 2007, es decir, el 51% del gasto general, y está proyectado a S/.34.177 millones en el presupuesto del 2008. El gasto social se ha duplicado en relación al año 2005. ¿Quién dice que no se hace nada contra la pobreza?

También es necesario destacar que la inversión social descentralizada se aplica a la pobreza provinciana. Tal como fue mi compromiso, este año, al igual que el 2007, las 2/3 partes de toda la inversión se hará por los gobiernos regionales y locales. Mas allá de sus problemas de eficacia, hay que mantener ese rumbo, que asegura mayor participación democrática y que conducirá poco a poco a una mejor gestión. En este año, los gobiernos regionales y municipales tienen para inversión en obras nuevas: a) S/.2.100 millones del presupuesto nacional. b) S/.5.760 millones por canon minero y petrolero. c) S/.5.400 millones depositados en el Banco de la Nación. d) S/.340 millones por otras fuentes. Es un total de S/.13.600 millones de inversión para los gobiernos regionales y municipales y les toca a ellos también luchar contra la pobreza haciendo las obras necesarias.
Esto es cuatro veces más que lo que se presupuestó como inversión regional o municipal en el año 2005 (S/.3.237 millones). ¿Puede el perro del hortelano continuar con su falsedad, o es que tiene miedo de que el país avance, que aumente la inversión y que se reduzca la pobreza porque entonces nadie más lo escuchará?

IV) No sale de su pobreza intelectual y quiere impedir que otros salgan de su pobreza material y educativa.

Escribe y opina repitiendo su letanía, desalentando, empujando a los extremistas a protestar por todo y contra todo, pero jamás llega a movilizar entre bloqueos y marchas a más de 10.000 activistas agresivos y callejeros. Usa esa tropa, arrastrándola con premeditado engaño: "Se van a privatizar los colegios", "Se va a vender Machu Picchu", "Se va a chilenizar la selva", "Se va a recortar los derechos laborales", etc.

Y como nuestra educación de precarios contenidos y mala calidad no enseña a comprender, ni a razonar críticamente, aún tiene algunos crédulos que lo escuchan. Por eso no acepta una verdadera revolución educativa. Siempre hay que oponerse para que quien se cree tuerto sea rey en el país que quiere mantener en la ceguera.

Ahora que la batalla ya no es económica porque el mundo aplastó en ese tema al perro del hortelano, este se presenta como antiminero pluriculturalista y patriotero. Dice: "Que los terrenos eriazos se queden como están, que la riqueza forestal de la Amazonía no se aproveche, que no se construyan hoteles cerca de los monumentos arqueológicos". No sabe que en la Torre Eiffel, siendo el mayor atractivo de París, existen desde su origen dos restaurantes privados que son los que más recursos dan a ese monumento al cual, por cierto, suben 8 millones de personas anualmente, mientras aquí el perro del hortelano discute si Machu Picchu puede recibir más de 500.000 personas por año. Tampoco sabe que en las pirámides, en el coliseo romano o en los palacios mayas de Chichén Itzá, hay hoteles y lugares de restauración.

Error o ignorancia. El perro del hortelano tiene una visión parroquial y acomplejada. Para él todo es estratégico: los puertos, los terrenos desforestados, los aeropuertos como antes decía que eran estratégicos y estatales el arroz (Ecasa), la sal (Emsal), la leche (Enci), el tabaco (Enaco), las comunicaciones (Compañía Peruana de Teléfonos), todas las minas, el cemento, el pescado, la televisión y las radios, etc. Por ese razonamiento nunca hubo inversión y perdimos la carrera ante nuestro rival económico del Pacífico... momentáneamente.

Cada año más de 560.000 jóvenes se incorporan a buscar empleo. El Estado no puede crear 560.000 puestos públicos para ellos porque el pueblo tendría que pagarles durante toda su existencia y luego pagar sus pensiones. Solo la inversión nacional o extranjera puede crear esos empleos. Esta es la ley de la realidad. Pero el perro del hortelano dice: "Que el Estado dé trabajo, que el Estado mejore los servicios, que haga los puertos y las grandes obras porque las carreteras deben ser gratuitas en su recorrido y las concesiones son negativas, que el Estado baje los impuestos, pero que haya más policías y que me suba los sueldos públicos".

Para ello se opone al cambio y bloquea carreteras y puertos, para que al final todo estalle, y después el perro del hortelano pueda volver a su primera letanía: "Ha fracasado el Estado burgués", "Ha fracasado el capitalismo". El perro del hortelano cree aún que la tierra es cuadrada y que el sol gira alrededor. Cuando se reduzca la pobreza y mejore la educación, ¿a dónde irá?.

El Comercio: 02-03-2008